Si este verano no te estás protegiendo del calor resguardándote en una cueva sin televisión ni acceso a internet, sabrás que desde hace una semana se está celebrando en México, Canadá y Estados Unidos la Copa Mundial de la FIFA 2026, comúnmente conocido como el Mundial de fútbol. Y esta edición, según la han bautizado varios medios, es el “Mundial de la innovación”, “el Mundial de la IA” o “el mayor laboratorio tecnológico del fútbol”.
Edición tras edición, el Mundial se ha convertido en el campo de pruebas de nuevos sistemas y tecnologías aplicadas que buscaban convertir el deporte rey en un juego más justo, transparente y seguro para los jugadores.
Algunos avances memorables son la adopción en el Mundial de México 1970 de las tarjetas roja y amarilla como forma para manifestar sanciones sin depender de que árbitro y jugador hablen el mismo idioma (aquí un vídeo resumiendo la historia), la introducción de la tecnología de línea de gol para erradicar los «goles fantasma» en el Mundial de Brasil 2014 y la revolución del video assistant referee o VAR en el Mundial de Rusia 2018.
Así, cada mundial nos ha traído importantes novedades que han permitido asegurar que las decisiones arbitrales sean rápidas y precisas, eliminando la ambigüedad en momentos críticos como penaltis o fueras de juego; pero también que el juego sea mucho más analítico gracias a la mayor recopilación de datos y su mejor procesamiento, e incluso más involucrado en la salud de los jugadores y la prevención de lesiones.

Las innovaciones del Mundial 2026
Este Mundial se presenta como el mayor campo de pruebas tecnológico de la historia del fútbol, marcando un salto histórico en la convergencia de ciencia, datos y deporte. Esta revolución, especialmente impulsada por la implementación de soluciones basadas en inteligencia artificial, es un ejemplo de cómo la tecnología puede amplificar las capacidades de las personas, especialmente de los árbitros.
A modo de repaso, podemos separar las principales innovaciones del torneo entre aquellas que se utilizarán por primera vez y aquellas que alcanzarán su madurez operativa en esta edición.
- Innovaciones primerizas
- Gemelos digitales y avatares 3D: por primera vez se están utilizando avatares tridimensionales de los jugadores generados mediante IA a partir de escaneos corporales previos. Esto permite al VAR reconstruir con exactitud milimétrica la posición de cada parte del cuerpo en acciones polémicas.
- IA predictiva en tiempo real: todos los equipos tendrán acceso a herramientas de IA capaces de analizar los movimientos de los jugadores y prever su evolución física o riesgos de lesión durante el partido.
- Democratización de datos tácticos: la FIFA proporcionará un sistema de análisis en tiempo real que ofrece información sobre comportamiento táctico e individual a todos los cuerpos técnicos, nivelando el acceso a la tecnología avanzada.
- Terreno de juego con sensores: se incorporarán al césped sensores para monitorizar su estado de salud y optimizar su mantenimiento de forma automatizada.
- Innovaciones en maduración
- Balón: el esférico oficial incorpora un sensor interno capaz de enviar datos al sistema arbitral 500 veces por segundo. Aunque es heredero de la tecnología de Qatar 2022, en 2026 alcanza niveles de precisión y velocidad de transmisión mucho mayores. El balón también incluye sensores para facilitar la detección de contactos con la mano.
- Cámaras en los árbitros (body cams): las cámaras corporales han ganado estabilidad para ofrecer una perspectiva en primera persona, mejorando tanto la transparencia, como la espectacularidad de las retransmisiones.

La importancia de la innovación en colaboración
La transición del fútbol hasta convertirse en un deporte impulsado por la tecnología, el dato y la innovación no ha sido un proceso aislado, sino el resultado de décadas de colaboración entre diversas instituciones. Entre ellas destacan por supuesto la FIFA, la UEFA y otros organismos rectores del fútbol en diferentes regiones; pero también los clubes y los aficionados gracias a su aguda observación y pasión por el juego. Ahí tenemos que recordar a Pablo Silva, el periodista e inventor argentino detrás del spray evanescente utilizado para dibujar sobre el césped la línea que marca la distancia de la barrera al balón y que fue utilizado por primera vez en el Mundial de Brasil de 2014.
De cara a facilitar el flujo de ideas y su testeo, varios organismos han creado sus propios ecosistemas de innovación en colaboración. Instituciones como la FIFA, a través de su subdivisión de Tecnología e Innovación, trabajan en colaboración con universidades y centros de investigación para establecer estándares globales en superficies de juego, balones inteligentes con chips NFC y sistemas de seguimiento electrónico (EPTS).
Los clubes también han derribado sus fronteras organizativas. Proyectos como el Barcelona Innovation Hub, Real Madrid Next o el Sevilla FC Innovation Center funcionan como hubs de innovación que invierten y aceleran startups y tecnologías en áreas como data analytics, e-health, rendimiento y ciberseguridad. Por su parte, la English Football League (EFL) ha creado laboratorios de innovación donde los clubes prueban soluciones tecnológicas en entornos reales antes de su despliegue masivo. Esta innovación abierta permite que el flujo de conocimiento cruce fronteras, beneficiando a toda la industria del deporte.
Así, como ya ha sucedido en la empresa, también en el fútbol ha quedado obsoleta la idea de que una sola entidad posee todo el talento y conocimiento para innovar en solitario.

