El pasado 20 de mayo tuvo lugar el evento final de la novena edición de ANCES Open Innovation 2026, iniciativa de ANCES y un grupo de empresas tractoras para el desarrollo de un programa de tracción al mercado de empresas innovadoras. La iniciativa se enmarca en el contexto de la innovación abierta, ya que aspira a que empresas consolidadas interactúen con el ecosistema emprendedor y avancen en sus retos tecnológicos. Las instalaciones del Hub BStartup de Banco Sabadell en Madrid sirvieron como escenario para un encuentro que celebró el talento innovador y nos dejó profundas reflexiones sobre el estado actual de la innovación abierta en España.
La jornada arrancó con una mesa inaugural que demostró el firme compromiso transversal de las instituciones públicas y la empresa privada por el crecimiento de las empresas emergentes. La mesa contó con la participación de Carolina Rodríguez, consejera delegada de Enisa, quien reafirmó el compromiso histórico de la entidad que dirige (con cerca de 45 años de trayectoria y más de 8.400 empresas financiadas) para acompañar el crecimiento de las pymes y certificar a las empresas emergentes. También se sumó Diego Crescente, director general de EOI, quien resaltó el «carácter poliédrico» de la escuela y su labor acompañando a unos 2.000 emprendedores al año a través de sus 52 coworkings repartidos por todo el territorio nacional. Por su parte, Fernando Angoso, manager del HUB BStartup Sabadell Madrid y anfitrión del evento, subrayó el papel de BStartup como solución financiera y de inversión para el mundo del emprendimiento durante los últimos 12 años. La mesa estuvo moderada por Cristina Fanjul, presidenta de ANCES y directora de de CEEI Asturias, quien destacó la enorme capilaridad de la red de CEEIs, la cual ha apoyado a miles de emprendedores y ha ayudado a crear más de 1.240 empresas con una tasa de supervivencia superior al 81%.

La madurez de la innovación abierta
A continuación hubo una mesa redonda dedicada a la innovación abierta que reunió tres perspectivas esenciales: la gran empresa, la startup y el conocimiento experto sobre innovación abierta; que estuvieron representadas respectivamente por Íñigo Ezquerra, director de Innovación Abierta de ArcelorMittal; Ángela del Carmen Fuentes, fundadora y CEO de la startup tecnológica Imageryst; y Marisol Menéndez, experta en la materia y fundadora y CEO de Bilakatu.
Marisol aportó el enfoque estratégico e hizo un análisis sobre cómo ha evolucionado la innovación abierta en los últimos años. Recordó cómo hace años las corporaciones y los emprendedores se miraban preguntándose «quién sobreviviría», mientras que hoy, ante los grandes retos actuales («problemas retorcidos» como guerras o pandemias), la colaboración se ha convertido en un mandato indispensable frente a la complejidad y la velocidad de nuestros tiempos. Para Marisol, el reto ya no es aprender a colaborar, sino asegurarse de captar el valor real de esa colaboración, dejando atrás las simples «ferias de startups» para construir proyectos duraderos. Además, hizo hincapié en la necesidad de gestionar la asimetría que existe por naturaleza entre una gran corporación y una startup con el objetivo claro de «colaborar y no morir en el intento».
Las dos realidades de la colaboración: corporación vs. startup
Las visiones de Íñigo y Ángela ilustraron a la perfección esta asimetría de la que hablaba Marisol. Del lado corporativo, Íñigo Ezquerra reconoció el gran reto de equilibrar las distintas velocidades: mientras la startup necesita agilidad y supervivencia, la gran empresa prioriza procesos de compliance y seguridad. Como segundo grupo siderúrgico mundial, ArcelorMittal tiene claro que no pueden hacer toda su I+D de forma interna. Por eso necesitan conectar con el ecosistema ágil de las startups para encontrar soluciones a retos como la descarbonización y la digitalización, buscando siempre que esas nuevas tecnologías escalen y puedan aplicarse en sus plantas.
En la otra cara de la moneda, Ángela del Carmen aportó la pragmática y vital perspectiva de la startup. Subrayó que los largos tiempos y procesos de decisión de las grandes organizaciones suponen un gran riesgo para las jóvenes empresas, que pueden literalmente «morir por el camino» esperando una integración. Frente a esto, Ángela lanzó un consejo brillante a las corporaciones: si los procesos internos de venta o integración tecnológica toman de 12 a 18 meses, lo mejor que pueden hacer por una startup es facilitarle «intros» con sus propios proveedores de segunda línea, brindándoles así referencias clave y asegurando su supervivencia económica en el corto plazo. También recordó que las startups tienen su parte de responsabilidad: deben construir un modelo que garantice viabilidad financiera para que las corporaciones puedan confiar en ellas a largo plazo.
En definitiva, esta novena edición de ANCES Open Innovation nos ha dejado una valiosa lección gracias a Marisol, Íñigo y Ángela: la innovación abierta ya no es una simple tarea exploratoria, sino un proceso estratégico, complejo y asimétrico que, gestionado con inteligencia, genera un inmenso valor tanto para las grandes empresas tractoras, como para el imparable talento de nuestro ecosistema emprendedor.

